Coquies Arregoces, Rafael Enrique2020-04-272020-04-271993https://hdl.handle.net/20.500.12442/5234Internacionalmente es aceptado que, durante las próximas décadas, debido a la inercia biogeoquímica y de los sistemas socio-económicos, algunas tendencias ambientales no van a cambiar, a menos de que ocurran eventos inesperados y lo suficientemente intensos para modificarlas. Tales tendencias son en general, el incremento del calentamiento global por el efecto invernadero; la contaminación endémica del agua; el aumento relativo de la producción agrícola y del consumo de energía por el aumento de la población (aunque su incremento precipita sea menor); el deterioro mayor de la calidad ambiental en los países en desarrollo; y el incremento en la ocurrencia de desastres de origen natural y antrópico. En secuencia del interés mundial por el medio ambiente y por su acelerado deterioro se ha intensificado en las ultimas décadas, pues el agotamiento de los recursos naturales renovables y no renovables, el aumento y concentración de la población, la atención de las necesidades urgentes que demanda la existencia de las especies y la ocurrencia cada vez mayor de desastres, son situaciones preocupantes cuya velocidad supera el alcance actual de sus soluciones. Hoy un gran pensamiento que quisiera resaltar en esta pequeña enseñanza: “pareciera que la naturaleza tuviera dos caras, como el antiguo dios romano Jano: a la que hay que proteger y la cara amenazante, contra la que hay que protegerse“.pdfspaAttribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 InternacionalControl ambientalEcologíaDelitosDelitos ecológicosOtherinfo:eu-repo/semantics/closedAccess