Zúñiga García, AngelicaVilla Cueto, Javier2024-08-092024-08-092001https://hdl.handle.net/20.500.12442/15092Adquirir mercancía de contrabando para los colombianos se convirtió en un hecho de total normalidad, para el ciudadano del común, dirigirse hacia determinados sitios de la ciudad donde se exhiben electrodomésticos, finos licores, calzado deportivo y artículos en general, los cuales no pagan él más ínfimo de los impuestos, carece de la menor de las preocupaciones. Es una mentalidad que hoy sobrevive, a pesar del esfuerzo gubernamental a través de la oficina de impuestos con sus campañas educativas, dirigidas al impacto social que provoca el contrabando en Colombia. El costo de adquisición de un producto legalizado en el país, es decir que paga los impuestos de rigor exigidos por ley, que tributa en forma legal, dobla o triplica el costo del mismo artículo de contrabando en el mercado corriente, razón por la cual muchos canalizan sus compras hacia las mercancías que ilegalmente ingresan al territorio nacional, seducidos por la gran variedad de marcas y últimos modelos ofrecidos a precios asequible y tentadores. El consumidor colombiano muchas veces prefiere el producto desarrollado o ensamblado en el extranjero, el articulo japonés, el norteamericano, el coreano o europeo sobre la producción nacional, brindándole poco apoyo a la industria criolla.pdfspaContaduría públicaContaduríaContrabandoConsecuencia del contrabando para la sociedad y el estado Colombianoinfo:eu-repo/semantics/embargoedAccessinfo:eu-repo/semantics/other